Sueños

Siempre que sueño con mi abuela materna y la veo triste, me señala algo al despertar no recuerdo, pero me he dado cuenta a través de los años que a los ocho días después de haberla soñado alguien de mi familia se pone en estado de gravedad.
¿Podría usted decirme a que se debe esto?

R.- Distinguida señorita, durante las horas del sueño normal común y corriente, las Almas de los vivos se escapan del cuerpo que duerme en el lecho y entonces se ponen en contacto con las Almas de los muertos.

Que se vea usted con su Abuelita, eso es normal en la Dimensión Desconocida. La visita ella en instantes de angustia o cuando va a enfermar alguna persona de su familia.

¡Ya ve usted cómo los muertos están tan cerca de nosotros!.

Samael Aun Weor

Sueños

Hace muchos años, cuando murió mi padre, estábamos velándolo otras personas y yo. Dichas personas estaban acompañándome cuando me quedé dormida por un momento, y de pronto vi que mi padre entró en el cuarto donde estábamos velándolo; llevaba sus manos metidas en su pantalón y me preguntó que quien se nos había muerto, que quien era aquel que estaba tendido, y yo pensé que era mi padre que acababa de morir y estaba hablándome. ¿Podría decirme a que se debió este fenómeno?

R.- Es indispensable comprender que las gentes jamás en la vida se preocupan por Despertar Conciencia; realmente todas las personas del conglomerado social tienen la conciencia profundamente dormida.

Es obvio que después de la muerte , el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, continúa con su vida ensoñativa; si algún desencarnado se le dijese que está muerto obviamente no lo creería.

Es ostensible que los desencarnados piensan siempre que están vivos, pues nada extraño encuentran al morir.

Ellos ven siempre el mismo sol, las mismas nubes, las mismas aves ensayando su vuelo desde los tupidos sauces de su jardín.

Los llamados muertos, después del gran paso, deambulan por las calles de la ciudad o por los distintos sectores del suburbio donde fallecieron. Normalmente continúan con su trabajo cotidiano, y se sientan a la mesa en su casa y hasta se dan el lujo de acostarse en su lecho, jamás pensarían que han pasado al mas allá. Ellos se sienten viviendo aquí y ahora.

En estas condiciones al ver su cuerpo en el ataúd suponen que se trata de otra persona; ni remotamente sospechan que se trata de su mismo vehículo fallecido, esa es la cruda realidad de los hechos, por eso no extrañe en modo alguno haber tenido esa experiencia íntima.

Samael Aun Weor.