Generosidad

La verdadera generosidad es absolutamente desinteresada.

Si las gentes tuvieran generosidad olvidaran todos los resentimientos acumulados en su memoria, todas las experiencias dolorosas de los muchos ayeres y aprendieran a vivir de momento en momento, siempre felices, siempre generosos, llenos de verdadera sinceridad.

La Generosidad es un atributo de la Conciencia

Samael Aun Weor

El Amor es algo muy sublime

El amor es algo muy sublime. Les voy a poner a ustedes un ejemplo. El fundador de Nueva York era un hombre muy inteligente, tenía pues una esposa y muy distinguida. Cuando fundó a Nueva York, aquello parecía una paradoja: allí no había sino vegetación, árboles, etc, etc.

El concibió la idea de una gran ciudad, al contemplar aquella región. Pero era la «época dorada» la época en que la gente tenía sed de oro en los Estados Unidos- aunque siempre la ha tenido, pero en aquella época era muy manifesta: la codicia por el oro físico, las minas de oro, etc.

Sí él, yéndose por el mundo cometió un error que lo consideró muy grave. Abandonar a la mujer en plena montaña, no la abandonó por ninguna otra mujer, no, si no, por el oro, por ir a buscar las minas… Al final supo de ella, alguien le dijo que ella había muerto. El no se preocupo mucho por eso, porque el no tenía sino, ansias, sed insaciable de oro. Mas tarde con el tiempo encontró a una mujer y se casó con ella -con otra mujer-. Metió ferrocarril, estableció bancos, cuando ya era un gran hombre, hablando ante un auditorio, de pronto descubre, -entre las gentes que habían allí- aquella que él había abandonado.

Aquel hombre ya no podía ni hablar, trató de trabarse, quedó confundido, porque pensaba que estaba muerta y a ella le habían informado que él se había casado otra vez, que tenía 6 hijos… En el auditorio se topó «de manos a boca», con ella el no hallaba que hacer. Le dijo ella: «No te preocupes, se que te has casado». El estaba perplejo, porque claro por regla recordó su primer amor. Y la amaba, solo que la sed del oro, había hecho que la abandonara… No hallaba que hacer. Dijo ella: «pues márchate sigue tu camino» -ella también lo adoraba-. El intentó alejarse y no podía, sentía que le era difícil desprenderse de ella. Pero ella le dio valor: «No mires hacía atrás -le dijo- marcha hacia adelante, no te detengas por mi. Debes triunfar te amo mucho y deseo tu triunfo». El se fue caminando como un sonámbulo, hasta que ella se marchó. Ella lo amaba demasiado, el hubiera podido dejar a la otra mujer de inmediato e irse con ésta, pero ella prefirió su felicidad. Eso es Amor.

Cual de ustedes se siente capaz de hacer eso, ser capaz de renunciar a lo mas amado por la felicidad misma de lo mas amado? Es que el amor no quiere recompensas, es dádiva en sí mismo, trabajo con renuncia de los frutos, no quiere si no el bien de otros, aún a costa de la propia felicidad. Hay que entender, hay que comprender la necesidad de amar a nuestros semejantes. Porque mediante el amor podemos transformarnos y amando, repartir bendiciones, llevar la enseñanza a todos los pueblos de la tierra, encaminar a otros en el máximum de la paciencia, saber perdonar los defectos ajenos.

Samael Aun Weor

LA LEY DEL DESTINO

Hay una Ley que muchos aceptan y otros no. Yo si la acepto, y los que quieran aceptarla, que la acepten:

LA LEY DEL DESTINO

Pienso que para cada mujer hay un varón, pienso que para cada hombre hay una mujer.
Entonces será mejor que ellas aguarden al hombre, que les ha de tocar.
Si no les tocó un hombre, pues ni modo, más si les tocó pues maravilloso.

En realidad de verdad sería preferible quedarse una mujer solterona que casarse para fracasar.
Cuando se quiere forzar el paso, cuando quieren casarse a la «brava», «a la malagueña», como se nos ha dicho el resultado es el fracaso.

Tarde o temprano el cupidito de sus ojos se va y la pobrecita queda allá lejos suspirando, llorando, o enseguida va a buscar a alguna mujer cartomática, para que le heche buena ventura y le diga si su adorado tormento va a regresar.

Esa es la cruda realidad en estos días.
Hay algunas mujeres que intentan agarrar al hombre por el lado sexual.

Dicen: Bueno, me entrego a este hombre y tal vez así logro que él se case conmigo, el hombre le trae el firmamento y las estrellas, los palacios de oro de las mil y una noches, se las pone a sus pies. Ella se entregó, ¿Que sucede?, queda embarazada, y el hombre, ¿qué? … Jamás volvió a saber de tal hombre.

Vean ustedes en cuantos errores caen las mujeres que cometen el error de precipitar el matrimonio, «a la brava» eso es falta de fe en el destino, en Dios o como ustedes quieran denominarlos.

Mas vale que las mujeres sepan aguardar un poco.
Algunos hombres cometen el error de querer precipitar un matrimonio, el resultado suele ser bastante grave.
Casarse con una mujer que no te corresponde de acuerdo con la Ley del Destino, les implica un fracaso, eso es obvio.

Samael Aun Weor