Caso insólito

Amigos míos, se de un caso extraordinario.
Dentro de una antigua recámara de una vieja casona señorial, donde habitaban patriarcalmente personas de cierta edad, escuchaban múltiples ruidos en el silencio profundo de la noche.

Una dama que dormía tranquila en su lecho, acostumbraba a cubrirse totalmente con sus cobijas de pies a cabeza, cuando escuchaba los mencionados sonidos metafísicos dentro de su alcoba.

Tratándose de todos estos casos, no siempre resultan tan ingenuas protecciones como lo son las inocentes cobijas.

Cuenta la susodicha dama que alguna vez logró con sus pies tocar el cuerpo de un fantasma que parecía de niño. Dice aquella mujer que el infante metafísico lentamente le fue jalando las cobijas hasta dejarla totalmente sin ellas y luego las colocó todas juntas sobre determinado lugar de la alcoba.

Pasaron los tiempos y mucho más tarde cuando aquella familia se retirara de esa morada, otras personas que allí pasaron a vivir hubieron de hacer algunas reparaciones de la casa y en el lugar exacto donde el fantasma colocaba las cobijas fue hallado, un poco profundo, un riquísimo tesoro de oro macizo.

Samael Aun Weor