VOCACIÓN

El verdadero maestro vocacional es la mayor dicha que pueden llegar a tener los alumnos y alumnas de escuelas, colegios y universidades.

La VOCACIÓN del maestro está sabiamente traducida por aquella pieza de prosa conmovedora de GABRIELA MISTRAL titulada «La Oración de la Maestra».
Dice la maestra dirigiéndose a lo DIVINAL, al MAESTRO SECRETO:

«Dame el amor único de mi escuela: que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes. Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de mal entendida justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren, no me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé».

«Dame el ser más madre de las madres para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame alcance a hacer de unas de mis niñas mi verso perfecto y a dejarle en ella clavado mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más».

«Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él».

¿Quién puede medir la influencia psíquica maravillosa de un maestro así inspirado con tanta ternura por el sentido de su vocación?